"No, no vendemos libros fascistas"
(Empleado de la librería City Lights de San Francisco, al ser preguntado por el nuevo libro de Oriana Falacci)
Así de triste, así de penoso. Una librería se niega a vender los libros de Oriana Falacci simplemente porque no les gusta lo que escribe. No hace falta que los islamistas nos pongan más bombas o destruyan más edificios, nosotros sabemos autodestruirnos sin ninguna ayuda.
No es la única. La librería Borders no va a vender la edición de Marzo-Abril de la revista Free Inquiry porque contiene las famosas viñetas de Mahoma que tanto ofendieron a los pobrecitos musulmanes. Y esto no ha hecho más que empezar. Dentro de poco, estas librerías bienpensantes rehusarán vender cualquier libro que ofenda al Islam. Todo por la "concordia", naturalmente.
Ni que decir tiene que esta librería vende todos los panfletos de Michael Moore, Chomsky, Said, y el resto de liberticidas de extrema izquierda que quieren salvar el mundo. Y en España se vende El Jueves, que hace mofa y befa de todo lo que suene a derecha, capitalismo, catolicismo, etc. No pasa nada si te ríes del Papa, pero, ay amigo si te ríes del Profeta...

Ya estamos con las etiquetas. Si no comulgas con la ideología dominante, eres un fascista, nada menos. ¿Cuántas veces se oye llamar a Bush fascista? Aquí todo el mundo es fascista... menos los que apoyaron el régimen de Sadam Husein, cuyo partido estaba inspirado directamente en el nazi.
Como liberal veo bien que Borders venda los libros que considere conveniente. Así mismo como admirador de Oriana Fallaci me alegro de la decisión de Borders, que no hará sino publicitar los libros que no quiere vender.
Fallaci vende mucho. En los libros sobre el actual choque de civilizaciones y guerra contra el terrorismo, ocurre lo mismo que con lo publicado sobre la 2ª Guerra Mundial: todo el mundo prefiere leer sobre Hitler que sobre Churchill. ¿Quién no bosteza leyendo los vacíos circunloquios de intelectuales progres como Sami Nair? Por eso leemos a Fallaci.
Como liberal, que cada cual venda los libros que quiera. Pero también, como liberal, leer que alguien llama a Otiana Falacci "fascista" me produce náuseas. Si Mussolini llega a saber que sus ideas iban a estar tan a la orden del día a la altura del 2006, estaría alucinado.
Es curioso, comprar un libro escrito por Hitler es casi imposible. Comprar uno escrito por Lenin es tan facil como bajar a la librería de la esquina.
Aunque la frase es una estupidez progre, me parece bien. Si yo viviese por ahí, no iría a esa librería a comprar aunque la tuviese a 10 metros de mi casa. Es bueno que esta gente exponga públicamente su ideología en el mercado, en donde siempre pierden (por eso lo odian).
Y siempre pierden porque la gente compra con dinero, para tener dinero hay que trabajar (en una nación sana) y los que trabajamos no queremos que nos roben nuestro dinero para dárselo a los gandules y los delincuentes, que es lo que defiende la ideología progresista.
Desde el punto de vista comercial, la frase es un suicidio. Vamos, como si yo vendiese champú antigarrapatas y piojos para humanos y me cagase en la madre que parió a los antiglobalización.
Pero vamos a ver, ¿no se proclaman los neoliberales partidarios de que cada uno sea libre de vender o no vender lo que le salga de los cojones mientras no salga de la legalidad bla bla bla..? Antes de intentar defender un territorio procura que sea coherente, coño. Di que no te gusta que Fulano no venda un libro afín a tu ideario porque no lo es al suyo, pero no lo satanices porque te pisas las barbas, Addison. Y ya era bastante la caspa natural como para llenarlas de tierra.
Es una forma, como otra cualquiera, de ayudar a hundir su propio negocio o hacerse un hueco en el mercado de librerías de una determinada tendencia política.
Una decisión arriesgada.. y desde mi punto de vista, deplorable.
Pues seré yo el raro, porque no formo parte de los autodenominados "liberales" de boquilla pero me parece genial que cada uno venda en su tienda lo que le dé la gana. Y si el cliente considera que se censura, pues que no vuelva a esa librería y punto.
Es muy fácil defender la libertad de mercado y del empresario hasta que hace algo que no nos gusta. Y en ese caso, creo yo, el usuario debe mostrar su responsabilidad. Por eso, además, creo que la queja de Addison es correcta: el empresario tiene derecho avender lo que considere oportuno, pero yo tengo derecho a denunciarlo y quejarme y, además, actuar en consecuencia y dejar de usar su comercio.
Por eso dejé de usar Google como buscador (de momento dependo de gmail, aunque todo se andará...).
Por cierto, las referencias al Jueves... lo de siempre. Parece que nunca lo has leído. Porque tienen estopa para la derecha y el catolicismo, no te quepa duda. Pero la izquierda no se salva. Y viñetas sobre el Islam, Mahoma y Alá tienen a puñados. Pero claro, es un blanco tan fácil...
Por supuesto que respeto el derecho que tiene el empresario, en este caso la librería, a vender lo que le venga en gana. Faltaría más.
Pero no es esa la cuestión. El problema es que hemos entrado en una dinámica de lo politicamente correcto que impide la crítica, satírica o no, hacia las religiones, en especial, contra la religión islámica. Porque cuando se producen estas críticas, los países árabes montan la mundial.
A mí me parece bien que se critique a Mahoma, a Jesucristo o a quien sea. La diferencia es que cuando criticas a Mahoma te arriesgas a que los gobiernos islámicos te pongan en la lista negra y te conviertan en el blanco de algún pirado. Eso no pasa con la religión católica.
Esa doble moral es la que yo critico: se censura solo lo de un "lado", nunca lo del otro.
Alguna vez he leído El Jueves, Judas. Sí, se mete con todo el mundo, pero no me negarás la tendencia evidente hacia la izquierda que tiene la revista. Lo cual me parece muy bien, por cierto. Yo no critico que se venda esa revista, lo que critico es que no se venda también lo de la Falacci.
Al libre mercado se le añade el derecho de decidir por parte del consumidor. Después de lo que dijo esa persona,todo se resuelve descartando esa tienda
Entonces, Addison, estamos de acuerdo.
Pero repitiendo lo mismo, repito también lo dicho por simpatizante: usemos las armas que nos da nuestro modo de vida. No dejemos que nos censuren lo que no quieren que sepamos, leamos o ecuchemos.
Seamos ciudadanos responsables en vez de quejarnos. Si de verdad las personas usaran su responsabilidad, hace mucho tiempo que una empresa no se atrevería a censurar así.
Pero mientras no seamos esa sociedad concienciada, toda la utopía liberal se queda en eso, utopía.
Este tipo de posicionamientos políticos, serán muy políticamente correctos, pero son muy poco rentables. El boicot es una actitud pasiva, y el apoyo una actitud activa. Si a eso le unimos la condición tacaña del progre (otra cosa es subvenciónar el nefasto cine español con mi dinero, arreglar Africa a golpe de cadera con mi dinero o mantener un ministerio fantasma que regala "zapas" con mi dinero, etc..), el resultado se prevee: ¿Qué sería del Grupo Prisa sin las prebendas del Psoe y de algunos del PP?
Es que has ido a buscar una librería con tendencia. La City Lights no surge como el negocio de alguien interesado en ganar dinero vendiendo libros, en general, sino como la palestra del poeta Ferlinghetti para dar a conocer las ideas de la generación beat.
A fin de cuentas, uno es libre de hacer o no hacer negocio con determinadas personas o empresas. Por los motivos que sea.
Una vez vi la librería City Lights y sí que tiene pinta de librería "comprometida." Lo de Borders es interesante, y dado que en mi centro comercial favorito es la librería a la que suelo ir, esto me informa mejor de mis opciones a la hora de gastar mi dinero.
Saludos