"Una vez más, Competencia tiene que mirar muy de cerca la evolución en los precios del arroz y vigilar si se produce de manera encubierta una subida mucho más grande, como ya ocurrió con el pan"
(Informe de FACUA)
Ya vienen a salvarnos otra vez los de Facua. Ahora toca el precio del arroz. El gobierno, dicen, ha de vigilar. Pero, ¿para qué?
Si hay una mayor demanda de arroz y se mantiene la oferta actual, lo lógico es que el precio suba. Es el ABC del funcionamiento del mercado. Y los consumidores reaccionarán de manera racional: descendaría el consumo de arroz.
Afortunadamente, los productores de arroz no pueden obligarnos a comprar sus productos. Si el arroz es demasiado caro, lo sustituiremos por otro alimento: huevos, pasta, carne, marisco, pescado... lo que sea.
Los de Facua dicen que, dada esa presunta escasez de arroz, el gobierno ha de hacer algo. Si el precio del arroz sube en origen un 1 o un 2%, no hay razón, aseguran, para que en el supermercado suba un 30%. Pero estos señores ignoran que el precio en origen es irrelevante para determinar el precio final. Las cosas no valen nada, valen lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas. Si yo, empresario, maximizo mis beneficios subiendo el precio del arroz un 30%, es del género tonto no hacerlo. Alguno pensará que esto es perverso y que el consumidor está desprotegido, pero nada más lejos de la realidad. Si así fuera, ¿por qué no elevar el precio un 3000%?
Fácil, pocos lo comprarían. En un mercado libre los consumidores son los que deciden el precio final. Sí, un empresario fija un precio, pero tendrá que rebajarlo si no vende.
El gobierno, amigos de Facua, no ha de ocuparse de "regular" el precio del arroz, porque es precisamente el precio el que "regula" el mercado, y no racionar el consumo, como ridiculamente pretende Wal-Mart. Si existe esa escasez, ¿por qué no suben los precios? Eso bajará la demanda, y el problema eventualmente desaparecerá.
Dejemos actuar al mercado. Si efectivamente hay escasez y el precio sube, eso motivará la oferta, y a medio plazo se producirá más arroz. Y no necesitamos a los gobiernos para que nos "ayuden". Estoy seguro de que ya hay campesinos en Tailandia o Vietnam trabajando duro para cultivar más arroz y aprovechar así para mejorar la vida de sus familias. Capitalismo, en suma.

Xacto. El precio, en un mercado libre, lo establece el consumidor. Sí un producto, un vendedor decide establecer un margen excesivo, entendiendo como margen; cuantía de beneficio, lo probable es que se caduque en el stand. A no ser que un gobierno decida entrometerse, entonces el producto dejara de ser rentable.
Y es justo lo que está pasando. Afganistán y la india suministran a los países asiáticos un alto porcentaje de producción de arroz. Pero con la fiebre de los “bio” combustibles se les da prioridad a otras plantaciones. Plantaciones que están subvencionadas. Solo cuando el arroz vuelva a ser rentable, cuando el valor de mercado sea superior, será cuando los agricultores aprovechen su rendimiento.
Estas tonterías es lo que justifica su existencia a esas organizaciones, lo que demuestra que no son otra cosa que parásitos. Yo había oído que se justificaba la subida de precios a causa de las inundaciones en el sudeste de Asia ¿mas desinformación?.
Nuestros amigos de FACUA defienden una vez más el intevencionismo en todo, al fin y al cabo, el proteccionismo es una cultura que se ha extendido en todo el mundo (no sólo occidente) y que acaba trayendo estos resultados.
http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=20046&subtema=
Dejo enlace sobre artículo que leí días atrás a este respecto y que me ha parecido interesante, y para los que van con prisas copio pego la parte esencial del mismo:
"Pocas áreas de la economía están más atiborradas de leyes proteccionistas que la agricultura, lo mismo en los países ricos que en los pobres. Una panoplia de cuotas, subsidios, aranceles y prohibiciones diseñadas para obtener votos y sobornos ha desalentado el ansiado incremento en la producción de alimentos. En una situación de libre mercado, la más mínima señal de que los precios estaban subiendo hubiese bastado para garantizar que una gran masa de capital fuese invertido en la agricultura alimenticia. En el caos actual, no sorprende que los inversores no estén apostando a la producción de alimentos: a los agricultores europeos se les paga para que mantengan sus tierras sin cultivar gracias a un esquema denominado la Política Agraria Común..."
Sí, esta es la teoría común de la oferta y la demanda. Se podría calificar de "teoría idílica".
La práctica puede ser menos sencilla, y con frecuencia lo es. En la práctica, un capitalista avispado que se ha informado de la tendencia al alza del precio del arroz, puede comprar y acaparar una cantidad masiva de arroz (lo que encarecerá aún más el precio) e irla vendiendo a cuentagotas logrando así los beneficios que le convengan. SE HA HECHO CON REITERACIÓN.
Donde digo arroz, puede leerse tomate murciano o, más de actualidad, PISOS Y VIVIENDAS.
Otra situación frecuente es que el agricultor cobre por el kilo de arroz la cantidad irrisoria de 0.15 euros, mientras que el almacenista y mayorista, que no añada NADA salvo cuestiones de logística, revenda el kilo a 1 euro. Entonces es posible que los agricultores vuelquen camiones de tomates o prefieran dejarlo pudrir. Sucede con frecuencia, se ha visto también con la fruta extremeña. Esta es la "oferta-demanda no idílica".
También es posible que un gran comprador, potente y extenso, como el comerciante de café Starbucks, lance un ultimátum a los productores colombianos de café: "O me lo vendéis a 0.10 Euros el kilo, o voy a comprarlo a Thailandia, o dejo de comprar café". Starbucks no tiene problemas de supervivencia. Tiene capital como para aguantar sin ganancias, incluso con pérdidas, durante meses. El agricultor colombiano vive al día y tiene que aceptar la imposición, trabajar de sol a sol para conseguir 0,10 euros por su kilo de café.
Por ese kilo de café, en sus cafeterías repartidas por el mundo, Starbucks obtendrá un beneficio de 30 euros.
Esta es la "teoría no idílica". Estas prácticas son absolutamente CORRIENTES Y HABITUALES en el capitalismo. Cuando está la vida en juego, no hay libertad para la interrelación oferta/demanda.
No hay oferta/demanda en el secuestro del "Playa de Bakio". Se paga lo que sea, se pasa por lo que sea. El campesino boliviano o colombiano, también, pasa por lo que sea para que su hijo no se muera de hambre. La oferta/demanda en estos casos recibe otro nombre: CHANTAJE.
A ver Céspedes, el asunto de la venta a cuentagotas con los temas inmobiliarios no se ha dado nunca chaval, el problema fue precisamente porque al Estado le ha dado con meter sus narices en todo como hace siempre y en vez de liberalizar suelo lo que hizo fue precisamente lo contrario, acotar una parte donde construir, la conclusión es la que tenemos, unas casas carísimas y un ministerio de lavivienda que encareció más aún los pisos, la crisis está haciendo que bajen los precios porque la gente no puede pagar una serie de cantidades exageradas, como hará con el arroz y con los demás productos si le vuelven a subir los precios a lo bestia.
Como ves chaval, el chantaje aquí lo pone el Estado cuando amarra todo y controla en vez de soltar lastre.
agur.
La ley del suelo lleva protegiendo espacios, esto es decir donde construir y donde no, desde siempre. La ultima liberación de suelo se produjo con la ley del suelo del gobierno del PP, a mi las siglas me la sudan igual a otros les orientan los comentarios, esa liberacion de suelo en contra de la teoria economica de la oferta y demanda ha encarecido las viviendas ya que entodades con gran poder de compra, compraban estas viviendas que aun hoy siguen vacias porque ademas de esta crisis de precios ficticios se une una de liquidez a escala mundial y de confianza interbancaria. Si el bien acaparado fuesen coches deportivos no seria un problema, cuando el bien acaparado es básico, es un problema. Es lo mismo que Starbucks con su poder negociador frente al campesinado que no se puede permitir no vender porque no come.
La oferta y la demanda esta muy bien, pero cuantaselo a alguien que come un dia de cada tres porque no tiene medios de escapar de una multinacional que le ofrece un trato libre y justo para nadie. Igual te cree. Como lo del hombre del saco